Capítulo 2.
LA DECISIÓN.
El grito se pudo escuchar en toda la casa, un combinación de rabia y desconsuelo llenó su corazón al ver a su hermano inconsciente enredado en los cables que estaban conectados al computador.
Se descuido al dejar su nuevo proyecto de electrónica encendido mientras salía de casa para conseguir unos materiales que necesitaba, pensando que no tardaría, no quiso apagarlo pues demoraría más en encenderlo.
Hacía apenas dos días que su hermano estaba de visita en casa y no había tenido tiempo de atenderlo adecuadamente, solamente lo instalo en la habitación que había dispuesto para él sin darle muchas explicaciones de lo que estaba realizando. Un error que lamentaría por el resto de su vida, pero por ahora no podía devolver el tiempo y evitarlo.
Ya tenia mas de un mes trabajando muy dedicada en sus investigaciones de realidad virtual basadas en un dispositivos de inmersión sensorial, unas gafas que reemplazan la visión normal de la persona transmitiendo desde el computador, y con la ayuda de electrodos apoyados en la cabeza realizaba lectura de los pequeños movimientos eléctricos del cerebro que a su vez eran transmitidos al computador, además de unos audífonos ultrafinos que se introducían en el oído anulando los sonidos externos logrando una alta fidelidad y calidad de reproducción generada por el computador, adicionalmente usaba unos guantes que le permitían prescindir de cualquier otro periférico de captura de información.
Pero sabía que su proyecto distaba mucho de estar terminado, por lo que no se atrevía a probarlo aún, lo consideraba extremadamente peligroso debido a las descargas eléctricas que podría inyectar en el cerebro, razón por la cual se ausentó para buscar un condensador y ajustar el limitador de corriente inductora conectada a los electrodos.
Cuando salió de casa no había nadie más allí, pero su hermano llegó antes que ella, la buscó por toda la casa y finalmente llegó al estudio y al escritorio de pruebas de su hermana. No la encontró, pero sí encontró un enredo de cables conectado al computador, y unas gafas de 3D de realidad virtual que reconoció por las páginas de noticias que solía leer, se llamaban “Oculus”. No dudo en probarlas y como pudo se puso las gafas tratando de no desconectar nada que su hermana luego se diera cuenta. Como pudo logró encontrar el mouse que tenía apenas un reducido espacio para moverse, y el teclado estaba mas difícil aun, se preguntaba cómo era posible que su hermana utilice el computador cuando ni siquiera podía escribir dos palabras sin correr el riesgo de desconectar todo, finalmente se acomodo y pudo buscar en los directorios para ver como podía probar las gafas, encontró su juego favorito, que estaba allí porque hacía apenas unos días le había pedido a su hermana que lo instalará para enseñarle a jugarlo, inclusive le estaba pagando una cuenta en el servidor de “Blizzard” que ni siquiera había utilizado, trato varias veces de que lo acompañara por el mundo de Azeroth. Al parecer su condescendiente hermana si lo instaló, pero nunca lo jugó, nisiquiera habia creado un personaje, pero el si que sabía de este juego, ya tenia mas de dos años jugando con personajes de la llamada “Alianza” y tenía tres personajes al máximo nivel del juego, aun asi, le inquietó saber que sentía un pobre jugador que perteneciera a “La Horda” cuando él y sus amigos lo apalean a golpes en los campos de batalla.
No tardó mucho en encontrar el modo de ingresar al juego, y ver en las gafas la imagen del gran dragón “Alamuerte” apoyado en un castillo semidestruido y envuelto en llamas, el sonido no estab bien, buscó los audifonos que estaban amarrados a las gafas y los introdujo en su oído, muy despacio, pues aún se veían cables destapados que podrían lastimarlo, luego de un momento logró activar el sonido cuando conecto el extremo puesto en el puerto del computador, ahora el sonido era impresionante, fuerte pero sin lastimar, envolvente como si proviniera desde dentro de su cerebro. Tomó el teclado desde una posición muy comprometida e ingreso su propio usuario y clave de acceso, una sonrisa de tranquilidad se dibujó en su rostro al leer los nombres de sus personajes. Resuelto a conocer los campos de “La Horda” desde dentro, empezó a crear un personaje, esta vez sería un orco, un feo y desaliñado orco, una raza que el siempre despreció mientras él pertenecía a “La Alianza”, ahora sabría donde salían, y así volvería con su personaje máximo a enseñarles a esos novatos que “la Alianza” esta en Azeroth y nadie debe desafiarla. Comenzó por escribir un nombre, y recordó un viejo enemigo que encontraba con frecuencia en los campos de batalla, “GULDIN” se llamaba su némesis, no se le ocurrió algo mejor y puso “GULDUAR”, esta vez sería un cazador. Con su nuevo plan en mente, levantó las gafas un poco para localizar los guantes y ensayar si servían, mientras el juego desplegaba un video de introducción que él no había escuchado antes…
EL GRAN CATACLISMO NO SÓLO HA DESGARRADO EL MUNDO, EL JEFE DE GUERRA THRALL, PARA MUCHOS EL CHAMAN BRUJO MAS PODEROSO, HA ABANDONADO A SU PUEBLO PARA INTENTAR DETENER EL CATACLISMO DESDE LA FUE...
Con solo escuchar el nombre de “Thrall” su sangre se encendió de cólera y recordó los intentos fallidos de invasión a “Orgrimar” con sus fieles amigos, sin recordar que estaba en medio de una telaraña de cables, se sacudió en el puesto con la mala suerte de golpear un vaso de agua que no había visto, y que menos aún ahora que tenía las gafas puestas, el agua cayó justo en el concentrador de los periféricos, una parte goteo en la CPU que se encontraba destapada, y otro tanto empapó su brazo.
La descarga fue brutal, su cuerpo experimentó varios espasmos involuntarios ocasionados por los electrodos y la sobrecarga eléctrica que le llegó desde el antebrazo hasta la frente.
Aún flotaban en el aire pequeños hilos de humo desprendido de su cabello, un olor a piel quemada, y el inconfundible olor a cable derretido. Pero el computador no se apago, por alguna razón permaneció encendido a pesar del bajonazo de energía que había hecho parpadear toda la casa, seguramente gracias a la UPS que tenía por precaución y con la suerte que la pantalla no estaba conectado a ella, pues había sido la pantalla la que recibió lo peor de la sobrecarga, quedando a apagada y dando destellos breves de lo que debería estar viendo en las gafas.
El cuerpo desmayado, pero aún con vida, de David yacía desmadejado sobre la silla, lineas de sangre salían de sus oídos y se perdían dentro de su camisa, sus ojos estaban abiertos, fijos en las imágenes que recibía de las gafas, pero con las pupilas dilatadas y los párpados levantados, sus retinas recibían por completo los rayos lumínicos de las pequeñas pantallas, algunos cables alrededor de la frente se habían incrustado en la piel y la mayoría de los electrodos ahora hacían parte de su cuero cabelludo. Desde fuera era una imagen desalentadora y poco prometedora sobre la salud del hermano menor.
Estefan había llegado a casa con una sensación de alegría porque logró conseguir lo que buscaba, un escalofrío sacudió su cuerpo al sentir el olor a cable quemado y recordar que había dejado todo conectado en su mesa de trabajo, algo había pasado. Corrió tan rápido como era posible sin golpearse con las paredes hasta la puerta del estudio, ahora percibió el olor a piel quemada, y un profundo miedo ocupó sus pensamientos, abrió la puerta por completo y lo que vió la asustó más que sus más profundos temores.
Lo primero que trato de hacer fue desconectar la energía desde el estabilizador principal, pero un segundo antes de hacerlo se percató de lo riesgoso que sería alterar drásticamente la condición de su hermano, las lágrimas le nublaban constantemente los ojos y casi la hacían tropezar con todo en la habitación, se acercó al cuerpo desmayado y examinó, sin tocarlo, los estragos que habían causado los cables en la piel de David. Luego cayó en la cuenta que el computador aún permanecía encendido y que los dispositivos recibían información proveniente del cuerpo de su hermano. Acercó una mano muy despacio hasta tocar el hombro del cuerpo desmadejado y pudo comprobar que no emite descarga eléctrica ni presentaba indicios de movimientos involuntarios.
Un destello de la pantalla la encendió por unos segundos, justo cuando ella giraba para buscar el origen de un sonido parecido al de dos cables haciendo corto, pero lo que vio fue la imagen de un juego conocido, al ver muchas veces a su hermano concentrado batallando en lo que parecía una versión de una vida alterna, y recordó escucharlo contar sobre cómo había ganado una batalla o como habían sido derrotados. La imagen fue suficiente para que ella se grabara el nombre del personaje, “GULDUAR”, y que era un orco, pero no pudo ver mas, la pantalla se apago de nuevo.
Se armó de valor y como pudo se calmó lo suficiente como para formar ideas coherentes que le permitan solucionar la situación. Se acercó a la cara de David y trató de levantar las gafas, muy despacio, hasta lograr ver que los ojos estaban abiertos, sus pupilas totalmente dilatadas y las pequeñas pantallas mostraban la misma imagen que vio por un momento en el monitor. Su hermano estaba inmerso en el juego, y se movía. Cuando trato de levantar más las gafas sintió que el cuerpo empezaba a sacudirse, advirtió el cable que se tensaba casi a punto de soltarse de su oído, por lo que prefería devolver las gafas a su posición y buscar de otra manera más indicios de que hacer.
Trato de quitar los guantes, pero se encontró con la misma reacción del cuerpo, sacudidas que incrementan a medida que forzaba las manos para sacarlas. Desistió de retirar el cuerpo de las conexiones, pues todo le indicaba que separar cualquier parte podría generar un daño mayor, pero ese descubrimiento la pondría en una encrucijada. Si llamaba por ayuda a algún servicio de paramédico, tratarán de desconectarlo para llevarlo a un centro de atención, y no tendrán el mismo cuidado o precaución que ella tenía en ese momento.
En el momento su hermano respiraba, se agitaba por ratos pero volvía a normalizarse, su corazón latía dentro de lo normal, pero hasta ahí podía ella evaluar los signos vitales. Todo le daba a entender que estaba reaccionando al contenido del juego, inclusive se le veía sudar y agitarse como lo haría alguien que trotaba por cortos tramos para luego descansar. Podía escuchar el sonido de juego si se acercaba lo suficiente a sus oídos, por lo que también entendía que sería inútil tratar de llamarlo para que reaccionara, pues el sistema que ella había implementado anulaba el sonido externo.
Existían dos cosas que le preocupaban del estado de su hermano y una de ellas era urgente solucionar de momento para evitar daños permanentes, si es que ya no los tenía, los ojos estaban completamente abiertos y se secarían pronto, pero no se atrevía a cerrarlos, ni siquiera a intentarlo. Recordó que ella guardaba unas gotas que usaba con frecuencia cuando estudiaba hasta altas horas de la noche, no eran medicadas, por lo que no tenían más función que refrescar un poco la vista y evitar la resequedad. Tomo una jeringa y con mucho cuidado desde el borde las gafas, hasta donde podía levantarlas sin que reaccionara, disparó un pequeño chorro del líquido y pudo ver que surtia efecto, aunque no parpadeaba, por lo menos si los refrescaba.
Otro motivo de su preocupación le daba un poco más de tiempo para solucionarlo, si su hermano no lograba salir de su estado de inmersión en el computador, empezaría a sufrir de hambre y sed, por lo que sería necesario inyectarle suero para mantenerlo hidratado, pero ella no manejaba ese tema. Recordó que tenía una amiga que estudia enfermería y podría ayudarle, lo difícil sería convencerla de que no avisara a nadie mientras solucionaban el problema, tomó el celular y la llamó.
- Angie ? - su pregunta fue inconsciente, el nombre de Ángela estaba muy claro en la lista de contactos de su celular.
- Si?, hola Estefan, que bueno escucharte - el saludo fue cálido y cariñoso, pero el timbre usado para contestar le indicaba que estaba ocupada y no podía levantar la voz - estoy en clase, pero dime, que el profesor no esta mirando.
- Amiga, necesito tu ayuda, estoy en un grave problema y mi hermano está en peligro - trato de decir lo más calmada que pudo, pero no fue suficiente, y las lágrimas comenzaban de nuevo a correr por sus mejillas - ven lo mas rapido que puedas, estoy en casa, ven rápido, y trae contigo tu maletín de paramédico, lo vamos a necesitar.
- Tan grave es? entonces salgo ya mismo, veré como me vuelo de clase - la voz de Angela reflejaba el temor transmitido por su amiga - salgo para alla.
saber que su amiga podría ayudarle era un pequeño alivio en este mar de afanes y preocupaciones, pero aun tenia que pasar casi dos horas antes que Angela pudiera llegar a la casa de Estefan.
Sus padres estaban de viaje y no podrían regresar pronto, a duras penas se comunicarán una vez cada semana. Su hermano estaba de vacaciones, acababa de terminar el colegio y aun no estaba inscrito en la universidad, por lo que no lo extrañaban por ahora. Quedaba un problema que resolver, el hecho que ella tenía que responder por el trabajo, y era poco probable que le dieran algunos días libres sin tener que dar muchas explicaciones.
Se enfrentaba al momento de tomar una decisión, el tiempo se acababa, y su hermano corría un grave peligro, ya de por sí era un milagro que aún estuviera vivo, pero ella quería mantenerlo con vida, no soportaría ser la culpable de la muerte de David, su querido hermano menor.
Una idea se fue haciendo camino desde su interior y terminó por salira la superficie de su mente. Si lograba encontrar al personaje de su hermano dentro del juego, podría explicarle lo sucedido y tratar de que saliera del juego por su voluntad.
- Solo veo un camino a seguir - dijo en voz alta como si hablara con alguien, o como si David pudiera escucharla. - Encontrar a mi hermano.
Decidida a solucionar lo que su insistente obsesión por la tecnología había ocasionado, empezó a estudiar para conocer más acerca de ese inquietante juego. La tarea no sería sencilla, pues nunca había dado valor a las largas historias que su hermano le contaba sobre esas aventuras virtuales que tenía a diario; para ella eran historias infantiles y tan irreales, que no merecía ser tomadas en serio. Siendo esta la realidad en que vivía su hermano, ella tenía la obligación de entender ese mundo y más que entenderlo, tenía que aprender a vivir en él, pues esa, creía, era la única forma de liberarlo.
Traslado uno de sus computadores lo más cerca que pudo del escritorio y buscó en sus mensajes el correo que tenia los datos del usuario y la clave de acceso, ahora solo le faltaba volver a instalar el juego y buscar a “Gulduar” donde quiera que él esté.
Tuvo que pasar largas horas buscando todo tipo de información relacionada con el mundo de Warcraft, y era tanta la que encontraba, que no podía dar crédito a lo que se estaba enfrentando. De algún modo estaba haciéndose consciente de la cantidad de peligros que tendría que pasar su hermano para poder sobrevivir en este nuevo mundo del que ahora formaba parte; un mundo agresivo y cruel con los visitantes, por lo que había alcanzado a leer en los comentarios de algunos jugadores que se mofaban de haber asesinado a una gran cantidad de enemigos de “La Horda” como se llamaba una de las dos facciones en las que se dividían lo personajes en el juego. Asi se entero que morir en el juego era algo muy común, para luego salir en el cementerio más cercano y rescatar el cuerpo, se revivía nuevamente en el punto donde había caído, pero no sabía si esta regla se aplicaría a su hermano al estar convencido de que lo que le sucedía era real, posiblemente nunca trataría de recuperar su cuerpo, corriendo el riesgo de perderse dentro del juego como un fantasma y dar por terminada su existencia. Un temor creció en su interior al pensar que la muerte de un personaje podría ser muy diferente a la muerte de su hermano en el juego, y no saber realmente el comportamiento del programa ni la reacción de David.
La información que había obtenido no era mucha, pero la consideró suficiente para iniciar su propia historia en el juego, o más bien en la nueva realidad que tendría que vivir, pues sabía que el tiempo no estaba precisamente a su favor.
Ante de dar sus primeros pasos en el Mundo de Warcraft debía decidir dos cosas, la primera de ellas era el nombre con el cual se identificaría dentro del juego, y la segunda, la clase que usaría. Ambas decisiones eran muy importantes, pues por lo que había investigado sobre los Orcos, estos daban mucha importancia al nombre, y uno mal elegido podría generar malos entendidos o un exilio si se ofendía con este a alguno de los grandes caciques de alguna aldea; Sobre la clase, lo que había leído como consejo de otros jugadores en la red, era que se debía elegir muy bien cuando se iba a andar en grupo para complementarse con sus compañeros de batalla, pero ¿Cómo elegir si no estaba segura de que clase había elegido su hermano?.
Motivada más por su instinto de protección, decidió hacerse Chamán, pensando siempre en curar y hacer más fuerte a su hermano y eligió por nombre Grommash que es una célebre frase en orcrish, el idioma de los orcos, traduce “Corazón del Gigante”, aunque para respetar la tradiciones Orcas, su nombre sería GroMash.
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