martes, 9 de septiembre de 2014

Capítulo 3 - PESADILLAS

Capítulo 3.
PESADILLAS


- David !!! David !!!


Se escuchaba una lejana voz que llamaba repetidamente, al principio como un grito ensordecedor para terminar siendo un murmullo en las sombras.


Gul’Duar no comprendía lo que veía, unas paredes lisas y llanas, blancas como las conchas y de formas muy precisas en las puertas, luces que salían de dentro del techo y una mullida mesa en la que se encontraba acostado.


Se levantó presuroso buscando alguna otra presencia en el lugar, pero no había nadie más. Buscó su arco, pero no lo encontró. Trató de salir de ese lugar, pero algún artilugio gnómico no le permitía, aunque veía a través claramente la luz del sol sobre un cuidado prado al frente del lugar donde estaba, esa barrera invisible pero palpable no lo dejaba pasar por la abertura en la pared. Golpeó fuertemente y la barrera se hizo trizas en pequeños fragmentos que le hirieron los dedos al tratar de quitarlos. Sus cortes sangraban mientras miraba como las heridas se cerraban rápidamente y la sangre desaparecía. Saltó afuera y al pisar el césped sus pies se hundieron casi hasta los tobillos en el suave suelo. Miró atrás y vio una casa con paredes muy uniformes, y de un blanco que le lastimaba los ojos. Algo en ese lugar le generaba la sensación de ser familiar, como si toda su vida hubiera vivido en ella.


Al girar nuevamente para huir del lugar, se encontró en una gran carretera con el piso completamente plano y llano, con casas parecidas a la anterior y muy repetidas. No sabia donde correr, no sabía donde esconderse, no sabia que hacia allí.


El piso comenzó a suavizarse y Gul’Duar se hundía lentamente, no podía sacar lo pies, y ya estaba casi enterrado a la cintura, cada vez se hundía más rápido hasta que sintió que el suelo se cerraba encima de su cabeza, trató de gritar pero no lo logro,y finalmente se desvaneció.


Al despertar, estaba de muy mal humor, no le hacía gracia lo que había soñado y la sensación que dejaba dentro de sí. Los primeros rayos de sol devolvió las preguntas de la noche anterior.


Aún no sabía porqué estaba allí, en el Valle de los Retos, ni quien lo había traído.Los recuerdos de su niñez, de sus padres y de su origen se perdían en la neblina que cubría todos sus pensamientos. Tenía la sensación de que en su pasado había estado en una mina, trabajando arduamente y eso le ayudaba a explicar por qué conocía tan poco del mundo que estaba viendo veía, pero al tiempo sentía que conocía muy bien todo el lugar, los nombres y muchos de los rostros con los que se había cruzado.


Empezaba a darse cuenta de su precaria posición social, casi un mendigo, si no hacía algo por sí mismo, muy posiblemente moriría de hambre antes de que el sol del desierto lo matara de sed. Finalmente tomó la decisión de seguir el camino del combate para hacerse a un nombre y una vida. Se levantó bruscamente de su cama improvisada y se dirigió a la carpa de instructores que no estaba lejos. El chillido del jabalí le recordó que no estaba solo totalmente, y al ver que el pequeño cerdo negro lo seguía, dio gracias mentalmente al granjero por regalarselo.


- Karranisha ? - preguntó Gulduar a los dos orco que se encontraba hablando sobre castigos y  reprimendas


- Si, soy yo, veo que te has decidido - el orco más bajo y menos corpulento respondió con enojo.


- Si, quiero que me enseñe sobre ser un cazador. - GulDuar trató de levantar la frente con orgullo al tiempo que le entregaba  el papiro.


- Muchos acuden a mi con el deseo de convertirse en cazadores, pero pocos lo consiguen. - dijo el instructor con voz desanimada - Es fácil subestimar nuestro trabajo. Ser un cazador es algo más que apuntar y disparar.


- Estoy dispuesto a intentarlo - contestó GulDuar con una seguridad que no tenía.


- Como cazador - el tono de voz cambió para dar paso a un a firme y acertada explicación - mi habilidad rivaliza con los poderes arcanos de los magos, las proezas marciales de los guerreros o incluso con las benditas acciones de nuestros queridos chamanes. -tomó una postura de severidad y continuó - Ser cazador requiere concentración y dedicación. - se frenó un momento para dar énfasis a sus propias con un silencio incómodo - Continuemos


El instructor empezó a caminar dando por hecho que el nuevo aprendiz lo seguiría. A pocos pasos se detuvo y señaló un muñeco de madera y paja que representaba a un oponente. tomó un arco entre varios que estaban dispuesto cerca del muñeco.


- Lo primero que debes aprender es como tomar el arco - el instructor acomodar su postura para ponerse de perfil al objetivo - usa solo dos dedos para sostener la cuerda y la flecha a la vez, lo acercas a tu cara para darle dirección y luego sueltas.


La flecha se clavó en medio de la cruz del muñeco que representaba el pecho del oponente.


- Ahora inténtalo tú - le dijo el instructor al tiempo que se hacía a un lado para que su aprendiz ocupara su puesto - Es fácil.


Sin mediar palabra, Gulduar tomó su arco de la espalda y acomodo una de las flechas que le regaló el granjero, tenso el arco tratando de repetir la posición de su maestro y disparó, la flecha pasó rozando el brazo izquierdo del muñeco pero no lo impacto.


- Se puede decir que ya sabes disparar una flecha, pero no sabes darle al enemigo - se rió animado el instructor al ver la poca puntería de su discípulo. - Ahora presta mucha atención, te explicare el disparo firme.


El experimentado arquero apoyó sus dos pies de forma que quedaran en línea con su objetivo, tensó el brazo izquierdo hasta quedar totalmente horizontal y firme, luego tomó la flecha por la parte emplumada colocándola en la cuerda y tenso tanto como su fuerza lo permitía, permaneció dos  segundos en los que se podía ver las venas hinchadas sobre los músculos esforzados, y soltó. La flecha no impactó al muñeco y siguió de largo por más de 30 pasos para ir a clavarse en la cabeza de una pequeña lagartija. El instructor sonrió al ver la cara de asombro de su aprendiz al darse cuenta que la flecha había acercado el blanco.


- Ahora hazlo tú, y espero que esta vez por lo menos le des al muñeco, puedes usar las flechas de esa mochila - dijo el instructor mientras se giraba para regresar a la charla con el otro instructor. - buscame cuando estes seguro de haberlo aprendido.


Gulduar no encontraba palabras para disculparse por su poca puntería, ni como expresar su admiración por esa muestra de destreza de su instructor. Tomó el arco y trato de repetir lo mejor que pudo la postura que había observado. Se gastó todas las flechas del granjero y tan solo una vez había logrado acertar, más por suerte que por práctica. Tomó las flechas de la bolsa de cuero que he estaba cerca del muñeco y emprendió nuevamente su entrenamiento pero esta vez con determinación. El jabalí fue a recostarse a la sombra, entendiendo que esto podría tardar un buen rato y que no irián a ninguna parte por ahora. Tuvo que gastar quince flechas antes de entender lo que tenía que hacer para lograr un disparo firme, y finalmente logró acertar las otras cuatro flechas, todas en el brazo derecho del objetivo. Regresó donde su maestro para indicarle que ya lo había logrado.


- Aprendes rápido - fueron las palabras de su instructor cuando lo vió acercarse, pero no logro distinguir si lo decía en sarcasmo. - El disparo firme toma su tiempo porque se hace con la intención de no fallar, pero cuando lo haces rápido y sin apuntar le decimos disparo arcano, vé y practica de nuevo disparando rápido, vuelve cuando hayas logrado acertar siquiera tres veces.

Esta vez le tomó más tiempo y tuvo que ir a recoger las flechas que lograron quedar completas. Con cada disparo se sentía más confiado,y aunque no era un buen arquero realmente, ya podía cazar su propia cena aunque no estuviera en un corral.


En uno de sus disparos fallidos por muy poco le da a un orco que pasaba demasiado cerca del lugar de entrenamiento y de solo pensar en el problema que su hubiera metido si lo lastimaba, su ira crecío repentinamente y termino explotando en un grito al descuidado orco.


- Hey !!! Orco, pon más cuidado, que te metes en el camino. - La cara de molestia evidenciaba su enojo.


El orco no presto atención a su llamado y siguió pasando cerca de los muñecos de práctica por un rato, y la ira de Gul´Duar estaba en aumento, relajo sus brazos y se limitó a esperar que el orco se alejara, pero no fue así. El joven orco se acercó y se plantó frente al aprendiz.


- Hey, acabas de comenzar ? - Preguntó alegremente el orco mientras reparaba la vestimenta del aprendiz.


- SI, hace poco y me estás estorbando !!! - La respuesta del aprendiz fue poco delicada y cargada acidez.


- Tienes otros personajes ? - Preguntó el orco sin hacer caso del enojo del aprendiz.


Gul´Duar no entendió la pregunta y se fijó que el orco miraba al jabalí por un momento.


- No, Solo ese - Termino respondiendo el aprendiz al imaginar que se refería al jabalí y si tenia mas de esos, y un corrientazo de rabia pasó por su espalda al pensar que pretendiera compartir al jaspeado como su cena.


- De donde eres ? - Preguntó el orco mientras daba una vuelta alrededor del aprendiz.


- De Azeroth - Respondió Gul’Duar sin saber si realmente le preguntaba su procedencia por su aspecto desaliñado o por su conducta enojona.

Una carcajada despreocupada soltó el orco al asimilar la respuesta del aprendiz, y siguió su paseo alrededor sin decir más por un rato.

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